Los elegantes vinos riojanos de Carlos Serres (I)

Los elegantes vinos riojanos de Carlos Serres (I)

Vino que del cielo vino
vino con tanto primor
que al hombre sin saber letras
lo hizo predicador.

Jota popular riojana (España)

Lo clásico y lo moderno de Rioja, rasgos que conviven en los vinos de la bodega Carlos Serres, han llegado a Venezuela de la mano de los importadores de Lagar Sebucán.

Se trata de una de las históricas casas españolas, pues data de 1896. Carlos Serres es considerado uno de los pioneros de la exportación en Rioja, que combinó las técnicas de elaboración del vino francés con el sabor de un terruño con carácter.

Sí, se habla de terruño, porque ese paisaje limpio y fresco, con una temperatura media anual de 12,6 °C que envuelve sus suelos calcáreos y arcillosos, hicieron merecer a Haro el nombre de La Capital del Rioja: es la ciudad donde se concentran grandes vinos de España. De allí vienen los de la bodega Carlos Serres.

Vinos de hoy con historia

En La Rioja, los riojanos,
cuando un forastero llega,
para hacerle los honores
lo llevan a la bodega.

Jota popular riojana (España)

Haro es un cuadro vivo de La Rioja Alta, enmarcado por Burgos, Álava y las corrientes del río Ebro. Al llamado Barrio de la Estación, que fue creciendo alrededor del tren, llegó Carlos Serres en 1896, procedente de Burdeos, Francia, con la determinación de conocer los vinos locales para darlos a conocer al mundo.

Como relata el antropólogo Luis Vicente Elías, “el ferrocarril fue lo que movió a las bodegas a instalarse en este lugar, como forma de transportar sus vinos y hasta allí llegaron algunos bodegueros franceses para adquirir vinos con los que sustituir las malas cosechas que el oidium y la filoxera en el último tercio del siglo XIX provocarían en sus viñedos”.

Serres, tras su encanto por Rioja, fue más allá y se dedicó a elaborar vinos además de comercializarlos allende las fronteras españolas. Cuentan que desde el primer momento el francés disfrutó la hospitalidad de Haro, expresada en la calidez de su gente, y asumió su tarea de exportador como un homenaje a la región. De allí que haya dejado estas palabras: “Fundé mi bodega en Haro para que el mundo conociera las virtudes de esta tierra y sus elegantes vinos”.

Desde mediados del siglo pasado la bodega está ubicada en la avenida Santo Domingo. Allí procesan las uvas Tempranillo, Garnacha, Mazuelo, Graciano y Viura cultivadas en la finca El Estanque, cuyo viñedo se extiende a lo largo de 60 hectáreas.

Carlos Serres en copa para papá

La vena que el vino da
no se acabó en esta tierra
ni espero se acabará
mientras haya vino en ella.

Jota popular riojana (España)

De la mano de su enólogo, Roberto de Carlos Rodríguez, se elabora una gama de vinos representativos del microclima tan particular de Rioja. “La influencia del clima atlántico ofrece maduraciones lentas que se traduce en vinos elegantes, con una fruta roja muy marcada y una acidez equilibrada que los hace idóneos para aplicar la tradicional crianza en barrica bordelesa”, explica en el website de la bodega.

Los de la línea Carlos Serres aúnan elegancia y finura. En esta primera entrega presento estos tres tintos que pueden ser descorchados en el venidero Día del Padre:

  1. Carlos Serres Old Vines 2018 para conversar con papá: lo propongo en compañía de buen pan, tortilla, embutidos y quesos de media maduración. Fresco, sabroso y frutal, se hace sentir en boca. Viene de uvas cultivadas en viñedos de 40-50 años y tuvo una guarda de seis meses en barrica.
  2. Carlos Serres Crianza 2017 para llevar a la mesa que celebra a papá: unas chuletas de cordero o un estofado de carne son buenas excusas para descorchar a este tinto de buena estructura que regala notas frutales y especiadas. 100% tempranillo, maduró durante 14 meses en barricas de roble francés y luego pasó seis meses de afinamiento en botella.
  3. Carlos Serres Reserva 2015 para regalar a papá: este riojano es para los padres que cultiven con fundamento su gusto por el vino. 90% tempranillo y 10% graciano, ha tenido una guarda de 24 meses en barricas y un año de afinamiento en botella.

Un tinto para descorchar en intimidad que invita a pasearse por su complejidad. Su larga persistencia y bouquet lo hacen memorable. Recientemente fue distinguido con Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Vinos Bacchus de 2021.

Coordenadas: @lagarsebucan @bodegascarlosserres

Fuentes consultadas:

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