A esta diseñadora la podríamos comparar con las bodegas actuales, donde se preservan las tradiciones para innovar a partir de ellas.
La sostenibilidad, el rescate de las tradiciones y la modernidad se entrelazan en las creaciones de una diseñadora francesa que ha volcado su talento en la producción de colecciones que conjugan ese pasado tan rico y genuino de la moda francesa con el dinamismo contemporáneo, creando un estilo que supera las temporadas y que va más allá de las tendencias. Me refiero a Marine Serre.
Marine nació en Corrèze, Nueva Aquitania. Para los interesados en la geografía, esta localidad se encuentra en el centro de Francia. Es una población pequeña que, además de ser centro de la equitación gala, tiene un encanto especial que en el pasado atrajo la atención de familias como los Pompadour.
En ese ambiente sencillo y refinado creció Marine, quien en su primera juventud se sintió atraída por el tenis, deporte que se ha visto influenciado, de una manera particular, por la moda, como lo testimonia el cambio de su indumentaria. Quizás, aquellos primeros años, cuando Marine manejaba la raqueta, dejaron en ella ese dinamismo presente en sus colecciones, dinamismo que no establece límites en el campo del diseño.
Con una estatura de 1,50, Marine se vio en la necesidad de adaptar muchas de sus prendas, por lo que la aguja y las tijeras desde muy temprano formaron parte de su vida. Ahora crea ropa dedicada a la gente que vive el presente y también está dirigida a quienes, más que lucir, quieren expresar opiniones con sus atuendos.
Desde sus años de estudiante, Serre demostró las condiciones que la ubicaron en el cuadro de honor de su promoción. En su carrera ascendente egresó de la escuela de moda belga Ecole Nationale Supérieure des arts visuels de La Cambre, desarrollando un vocabulario particular de la estética actual que ha cautivado.
Capítulo gastronómico
Al escribir para una publicación especializada en gastronomía y licores, tenemos que demostrar que temas como la moda, no resultan ajenos. Hay moda en las recetas, en la mesa, sabores que se imponen, van y regresan. Nuestro personaje así lo ha entendido y es por ello que, además de colecciones de vestuario, también ha incluido una colección de objetos para el disfrute gastronómico.

¿Y cómo lo hizo? Creando una línea de utensilios para la mesa. Marine Serre diseñó una vajilla exclusiva elaborada con piezas recicladas de la Faïencerie de Gien, una de las más reputadas fábricas de porcelana de Francia. La colección reinventa la artesanía tradicional gala. La materia prima es local y las piezas están libres de plomo. Los motivos que la estampan confirman quien es su creadora, pues se basan en la media luna, que se conoce como All Over Moon, con la cual la diseñadora ilustra muchas de sus creaciones. Esta figura cobró celebridad gracias a Beyoncé, quien exhibió una de ellas en su atuendo.
Además, la intención de Serre es muy clara: que el arte esté presente en lo cotidiano, respetando sus imperfecciones y resaltando la tradición, lo que coincide con lo que busca un buen chef en sus recetas: que haya originalidad basada en una identidad y que el alimento incite al paladar a través de los ojos y que cumpla con su cometido, alimentar.
Vínculos con lo enológico
Francia es uno de los grandes productores de vino y la cuna de la alta moda. Que ambas industrias coincidan en determinado momento no es ninguna excentricidad y Serre lo demostró al realizar uno de sus desfiles en una bodega donde dejó un mensaje algo preocupante: “La crisis ecológica y la guerra del clima están destruyendo los últimos restos de la civilización, tal y como la conocemos”.
Este escenario nos obliga a comparar sus creaciones con un vino. Para ello buscamos una bodega ubicada en un entorno especial, un lugar cuya atmósfera se vincule con los intereses ecológicos de Marine Serre. Donde predomine el verde.

Ese es el ambiente que destaca en la bodega Minuty donde se elabora el Minuty M rosé, un vino que preserva la tradición, pero se viste de modernidad al utilizar botellas con originales diseños que se marcan con etiquetas donde lo gráfico rompe con lo acostumbrado. Un vino que se comporta como un buen compañero para esos entrantes veraniegos tradicionales y ensaladas clásicas como la Caprese y la Niçoise.
Al igual que esta bodega que busca el refinamiento de sus vinos para que produzcan placer sin abrumar el sentido del gusto, el personaje que ilustra este capítulo de Paladares de alta gama, se recrea desarrollando una colección con pañuelos reciclados provenientes de una casa que los fabricaba en Como, y con ellos creó prendas que recuerdan el pachwork, dando testimonio del más puro upcycled.
Por otra parte, en los vinos hay tradición. Vemos cómo métodos ancestrales regresan y conviven con las tecnologías más recientes. Similar a lo que presenta en las pasarelas Marine Serre. Un ejemplo fue su colección Radical Call for Love, presentada en 2018 donde combinó prendas árabes del siglo XIX con las tendencias deportiva de los 90 y 2000, el resultado: una estética futurista.
Marine Serre, a sus 33 años, se ha convertido en la mimada de las pasarelas al inyectar una dinámica actual y contemporánea a la moda con sus creaciones. Sus piezas no solo muestran, sino que envían mensajes y alertas para que la industria tome consciencia del maltrato que produce en el ambiente.
Con un toque irreverente logra mezclar materiales que ella rescata. Su taller es como la sociedad actual, heterogéneo. Sus propuestas están marcadas por la independencia, cierta irreverencia que le permite mezclar materiales, lo que hace referencia a su capacidad extraordinaria de investigar y experimentar, ejercicio que practica desde la adolescencia y, ahora, la colocan en la línea de creadores de culto.

Así como para cada vino hay un momento, para Marine Serre la moda es una respuesta a cada instante histórico. La moda no solo es para mirar: también es palabra y acción.
