Bienvenidos a “Palabra de foodie”

Bienvenidos a “Palabra de foodie”

Una nueva sección se suma a este portal web. Se llama “Palabra de foodie” y la primera entrega se publicará en los próximos días. En ella un invitado presentará un lugar (restaurante, café, panadería, pastelería, food truck, servicio de catering, un clandestino, entre otros). Ahora bien, no solo se destinará a lugares, también “Palabra de foodie” abre espacio para hablar de productos gastronómicos y compartir hallazgos.

Para cada publicación, el foodie invitado llena una planilla -suerte de evaluación que contempla varios aspectos. Si se trata de un lugar comenta el ambiente, la cocina, el servicio. Si es un producto, presta atención a los aspectos particulares del mismo; por ejemplo, si es un helado, razona qué señales “dicen” que se está ante un buen helado o no.

Descifrando al foodie

La palabra “foodie” fue creada en 1984 por el periodista británico Paul Levy junto con Anna Barr y Mat Sloan para su libro “The official foodie handbook”.

Se han presentado las similitudes y diferencias que hay entre el gourmet y el foodie. El primero es un conocedor en gastronomía, vinos y destilados, “profesional de la industria o reconocido crítico culinario con gusto cultivado”.

El segundo es un “amateur que se deja llevar por su entusiasmo gastronómico; puede comer en restaurantes lujosos o en puestos callejeros; planea viajes a partir de los lugares en los que va a comer; pregunta por el origen de los platos que prueba”.

Así entendemos el término “foodie” en Punto Paladar:

Todos tenemos algo de foodie. Somos aficionados a la comida, pues más allá de una necesidad fisiológica hay un sentido, el gusto, que es a la cocina lo que la vista al cine o a la pintura.

Hay formas que seducen, sonidos que deleitan, olores que enamoran y sabores que nos cambian la percepción del mundo. La sensibilidad del foodie es un rasgo que le brinda placer al degustar y comunicarlo y que le permite conocer ese encanto tan especial que posee el hecho de descubrir las sutilezas de una sazón, lo discreto de un ingrediente, lo raro de un plato y el lugar donde éste se esconde o el origen de un aroma entre los recovecos de la ciudad.

Este es un personaje inquieto, divertido, que no exhibe la rigurosidad del crítico, sino el entusiasmo del “probador”; y más que juicio aporta el dato, pues le encanta sorprender a sus amigos.

Alguien que, más allá de disfrutar la comida,  necesita satisfacer esa curiosidad sensorial e intelectual que le exige conocer los pormenores de lo que se lleva a la boca; es el explorador de un arte efímero, el culinario, que llega a su mejor momento cuando desaparece ante (o dentro de) nosotros.

El foodie, al contrario del pez, vive por la boca: todo lo prueba, todo lo dice. En conclusión: hay que tener un amigo con estas cualidades.

En esta sección les presentaré a varios con el deseo de mostrar posibles caminos gastronómicos a transitar. Espero que la disfruten y que “Palabra de foodie” se traduzca en un aporte (conocimiento, estímulo) y que les convoque a curiosear. Que sea placentera. ¡Bienvenidos!

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