Un vodka con nombre propio

Con Tito’s, un destilado con historias, la importadora Imalbeca inaugura su portafolio de spirits. Este lanzamiento, que tuvo lugar en el restaurante El Asador, es excusa para aprender en disfrute.

Curiosidades

Su nombre es “Agüita” porque deriva del diminutivo de la palabra eslava voda (agua). Se descompone en la raíz vod- [agua] + -k- (sufijo diminutivo) + -a (sufijo de género femenino). Aunque en español la terminación -a también corresponde a sustantivos femeninos, al contrario que en las lenguas eslavas, vodka se utiliza principalmente con género masculino.

Este destilado ya no es un “trago de cosacos”. Ahora hombres y mujeres de distintas edades y oficios lo disfrutan alrededor del mundo, gracias a un transparente e innovador proceso de destilación.

Su descubrimiento se le atribuye al científico ruso Dimitri Mendeleiev, el diseñador de la  tabla periódica de elementos, quien estableció la proporción ideal de agua/alcohol en 40º.

Rusia y Polonia se disputan su origen. En la actualidad se elabora en distintos países. Hay  productores estadounidenses, japoneses, ingleses, franceses, austríacos, suecos, finlandeses.

Las movidas de un destilado

En sus siete siglos de historia, el vodka ha experimentado tres reediciones: La primera fue la de los saborizados que durante varios años dinamizaron el mercado; la segunda fue el nacimiento de la categoría de vodkas ultra Premium; y, la más reciente, que equivale a una  tercera juventud, es la del vodka que se hace de manera artesanal y con buena relación calidad-precio. Un ejemplo de ellos es Tito’s.

Tito’s es estadounidense, de Texas, para ser precisos; lo elabora una destilería propiedad del maestro Bert Butler, apodado Tito Beveridge. “Es una de las destilerías legales más antiguas de Texas. Todos sus lotes, uno a uno, son probados directamente por Beveridge, que en menos de dos décadas ha logrado exportar su pasión a medio mundo”, destaca el website de Tito’s.

La materia prima es determinante en el sabor del vodka y la industria ha sabido aprovecharla. Desde el dulzor y la cremosidad de la papa o la remolacha, hasta la frescura de la uva, el proceso exploró el rico universo de los granos descubriendo la textura sedosa del maíz, el carácter anisado del trigo y las notas a nuez propias del centeno.

El maíz es la base de Tito’s y su autor lo justifica con placer: “Esto le da un sabor más suave y redondo, distinto al que se hace con trigo o papa. Y tiene un agregado muy importante en estos tiempos: es libre de gluten”.

La personalidad de este producto deriva del método: en Tito´s se utiliza el mismo alambique de cobre del coñac y del whisky de malta, con lo cual se asegura la preservación el aroma de la materia prima, aun después del lento y cuidadoso proceso artesanal que requiere de seis destilaciones de maíz amarillo y un posterior filtrado triple en carbón activado. Todo esto bajo la supervisión personal de Tito Beveridge.

Historia de perseverancia

Beveridge no siempre fue conocido como «El hombre del vodka». Luego de obtener una licenciatura en geología y geofísica, trabajó con petróleo y gas en Texas, Colombia y Venezuela. Después regresó a Austin y por breve tiempo probó suerte en el negocio hipotecario. Hasta que en 1992 se decidió por su pasión de toda la vida y empezó a elaborar su propio vodka como regalo de Navidad para sus amigos.

El deleite fue tal que todos lo animaron a emprender el camino. Al principio no fue nada fácil. Necesitaba mucho dinero y Texas resultaba un lugar inhóspito para este tipo de empresas. Ninguno de los posibles inversionistas se atrevió a arriesgar su capital alegando que la obtención de los permisos se haría muy cuesta arriba por lo inusual que resultaba el oficio de destilador en la región.

Entonces Tito hizo un esfuerzo titánico: sacó hasta el último centavo de sus ahorros y exprimió 19 tarjetas de crédito hasta montar su primera micro-destilería.

Diez años después, su marca se impuso en la prestigiosa  San Francisco World Spirits Competition imponiéndose sobre 71 competidores de todo el mundo.

Vodka en cata

En la fase visual, olfativa y gustativa, los conocedores recomiendan:

Busca en la transparencia. No se trata sólo de verificar esa característica, sino de ver si se trata de una transparencia opaca y apagada o vibrante y brillante.

Foto: Natalia Brand @gastrobrand

Indagar los aromas. Sabemos que el vodka es el destilado que aromáticamente puede conducirnos al alcohol o a algún tipo de medicina, hay marcas que tienen intencionadamente el estilo medicinal, pero el vodka puede pasearte por sensaciones dulces o que recuerdan a la vainilla y leves toques especiados. Dejarlo un rato en copa, oxigenar e inspirar sin introducir totalmente la nariz.

Disfruta su final. Una diferencia estilística entre marcas es la textura en la lengua, o percepción en boca. Hay unos que tienen una textura dulce, aceitosa, de seda. Otros son limpios y acuosos, con un acabado casi medicinal. Otro estilo prominente es el sabor fresco.

Truco de catador: “Inmediatamente después de tragar el vodka exhala por la boca, fuertemente. Percibirás una estela que te mostrará algunos matices que no percibiste en nariz y boca inicialmente y podrás tener el perfil completo del spirit”.

Nota de cata de Tito’s

Claro a la vista, buen brillo.

En nariz se muestra fresco con un toque de papilla.

Grueso en la lengua, limpio, y tal vez un toque de dulce. Final suave y limpio. Gusta por sus notas de dulce, maíz, grasa y pimienta negra.

Cómo se disfruta

En los países bálticos lo disfrutan muy frío, puro y en vasos previamente enfriados. Otra opción con hielo, o mezclado con ingredientes premium. Una buena tónica, por ejemplo. Esto con la idea de no enmascararlo. Otros justamente hacen mezclas que permiten jugar por el carácter neutro que tiene este destilado.

Foto: Natalia Brand @gastrobrand

Como es un vodka versátil que se disfruta tanto puro como en coctelería, en el restaurante El Asador se preparó el Tito’s American Mule, un clásico elaborado con ginger beer, limón y vodka; la versión del Mojitos con vodka que llama MoTito`s; y en un coctel con ají dulce llamado La Asadora, creado por Daniel Torrealba.

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