Vinos rosados en disfrute

Los vinos rosé están de vuelta y, felizmente, su calidad enológica ha mejorado. Lo explica el crítico Oz Clarke: “El color de las uvas rojas se extrae mediante la fermentación y maceración de los hollejos con el jugo. En la elaboración de los vinos rosé, se aplastan las uvas suavemente y  luego se deja que los hollejos se empapen en el jugo hasta adquirir la cantidad de color deseada (en general, es sólo cuestión de unas horas). Algo de los componentes de los taninos y el sabor presentes en los hollejos se filtran también, lo que agrega una estructura extra, carácter y cuerpo al vino terminado”.

Contrariamente al blanco o al tinto, el color de un rosado no indica algo en especial; depende del productor, algunos buscan tonalidades más oscuras, otras más pálidas (dependiendo, a veces, de las tendencias). Lo que da el color al mosto son los hollejos de la uva (mientras éstos se dejen más tiempo, se colorea más el mosto).

Tres consejos

  1. Elija el rosé más joven del anaquel. Concebidos para ser bebidos mientras son jóvenes y frescos; “son el tipo de vinos ‘cómprenlo hoy, bébalo hoy’. Deben ser frescos, frutados y vibrantes en cuanto a aroma y sabor. Cualquier otra diferencia sugiere que el vino está cansado, o que ya ha pasado su mejor momento. De hecho, cada vez que compra una botella de rosé, la añada debe ser su más importante consideración”.
  2. Hay que diferenciarlos pues no todos son iguales. Están los ligeros (tienen la tendencia a ser de color pálido, con un fragante bouquet, una refrescante acidez y sabores frescos. Algunos son de gusto seco, mientras que otros poseen una pizca de dulzura); los afrutados (tienen un color más profundo y poseen un poco más de carácter; la mayoría son de gusto seco); y los suntuosos (de sabores más intensos; en ellos la fruta puede llegar a ser lo suficientemente madura como para darle un toque de dulzura al vino).
  3. Al llevarlo a la mesa: los estilos más ligeros son ideales para picnics y almuerzos. Un rosé más oscuro, más robusto para comidas más picantes. Los rosé franceses se prestan bien para ensaladas. Hacen buena pareja con atún, bacalao, calamar, pez espada, sardinas grilladas frescas, risotto de mariscos y langosta. Pero también se le puede beber con pollo asado con hierbas, carnes frías, cuscús de vegetales, entremeses, tarta de cebollas, costillas asadas y platos tex-mex.
Foto: @gastrobrand

Novedad en Venezuela  

De la línea Evolución de Viña Casa Donoso ha llegado su rosé, elaborado con uvas cosechadas en el Valle del Maule. Así lo presenta el enólogo Felipe Ortiz en la ficha de cata: “Este vino presenta un delicado y fino color rojo claro brillante. Sus aromas recuerdan fruta fresca tal como guinda y frutilla como también sutiles notas minerales. Se presenta joven, fresco, con retrogusto aromático y de estructura media. Está elaborado con 85% Cabernet sauvignon y 15% Car:ménére”.  Propuestas de armonías: carpaccios, sushi, ensaladas frescas como también pescados y mariscos en general.

Señas: @casadonosovzla

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