La sangre de Montalcino

Una copa de Brunello di Montalcino es ideal para seguir el apasionante caso que el comisario Cosulich y el inspector Primo Mastrantoni resolverán en cuarenta y tres días, como lo relata Giovanni Negri (Torino, 1957) en la novela cuyo título inaugura esta cantina. El cadáver del  enólogo Roberto Candido ha sido hallado en la abadía de Sant’Antimo, en Castelnuovo dell’Abate, al lado del pueblo toscano de Montalcino.

Las pesquisas presentan varios móviles ocultos detrás de las obsesiones del enólogo de 41 años de edad, quien colocaba denominaciones especiales a sus investigaciones como el “pecado original” o el “intercambio de parejas”, en las que se desvelaba por descubrir el misterio de la primera uva en tierras de Mesopotamia o, respectivamente, soñaba con aplicar a  gran escala una práctica vitivinícola experimental para plantar cepas en terrenos distintos a los señalados por la tradición. De hecho ya había obtenido Pinot Noir en las Langhe piamontesas, la tierra del Barolo.

De este modo, el comisario Cosulich, ajeno a los rituales del gusto y el retrogusto, irá descubriendo los distintos rostros del mundo del vino. De la pasión e ingenuidad de la víctima pasará a conocer en breve los intereses que soportan el glamour de los mostos. Para ello cuenta con una aliada: Lara Balboni, cultivadora de la uva Lambrusco en las colinas de Módena, íntima de la víctima, quien lo pondrá en contacto con los relacionados, entre quienes se podría hallar el autor intelectual del crimen. Ellos son el profesor Stefano Milioni, asesor de comunicación y negocios de las mayores multinacionales vitivinícolas; el marqués Cosimo Berteschi di Serpicaja, fabricante del Château Malvan; Christian Rocca, presidente de la Association Française de la Tonnellerie;  Peter Glydewell, portavoz de la ZED Holding, una de las multinacionales más fuertes del vino con sede en California; y el enigmático presidente del Centro de Cultura Islámica de Marsella: Ibn al-Fárid Hafiz.

A medida que usted degusta su tinto, la historia cobra interés y antes de salir de aquí  tendrá suficientes elementos para descubrir al victimario: ¿Sería Rocca ante el cuestionamiento de Candido del exterminio de las encinas para la fabricación de barriques? ¿O el marqués Berteschi di Serpicaja por la negativa del enólogo a certificar la calidad de su vino que estaba “embebido de cadmio hasta la raíz”? ¿Acaso fue Glydewell afectado por los informes que revelaban el verdadero origen de la cepa del Zinfandel?

En fin, tómeselo con calma y disfrute la trama de La sangre de Montalcino, una historia, como señala Carlo Lucarelli, con “Fondo turbio, color rojo sangre, buqué impredecible, retrogusto sutilmente irónico. Una magnífica novela negra de óptima añada. Se aconseja apurarla de un solo trago”.

¡Salud!

 
Título original: Il sangue di Montalcino
© 2010, Giovanni Negri
© 2010, Giulio Einaudi editore S.P.A., Torino
© De la traducción: Patricia Orts
© De esta edición: 2012, Santillana Ediciones Generales, S. L.
Primera edición: marzo de 2012

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