Vinos: Un viaje de novedades con Freixenet

Junto con la marca de vinos espumosos que trae al país el Grupo Dorta, importadora venezolana que acaba de cumplir 100 años; Marriott Internacional y la Aerolínea Estelar, hice un viaje de siete días por Madrid y Barcelona para pasear por algunas tendencias enogastronómicas y turísticas, y conocer las novedades de Freixenet, una de ellas ya en Venezuela y otra que podremos descorchar este año en el país. Comparto con ustedes cinco momentos del periplo realizado con un grupo querido de viajeros:

Foto: Adriana Gibbs

1. Dos espumosos italianos: un prosecco y un rosé

El grupo Freixenet sumó a Italia como país productor de sus vinos. Allí elaboran dos espumosos elaborados con el método charmat: un prosecco y un espumoso rosé; frutales y con una ligerísima dulzura se proponen para brindis, disfrutar entre amigas y como burbujas de seducción.

Lanzado mundialmente el 24 de octubre de 2018, el prosecco es una respuesta a la enorme demanda de este popular vino por parte del consumidor y refleja su fuerte apuesta por consolidarse como el líder mundial de los espumosos. Así lo argumentó Montserrat Amat, Vicedirectora Internacional de Negocios del Grupo Freixenet.

Fresco, ligero y moderno, el prosecco está elaborado con la uva glera de la región italiana de Véneto. “Con este vino, la compañía busca llegar a nuevos públicos y atraer al consumidor más joven y a los millennials con el fin de acercarles al mundo de los espumosos”, afirmó Amat. Ya se comercializa en Reino Unido, Finlandia, Suecia, Brasil y Canadá, entre otros países; y registró unas ventas de 1,7 millones de botellas.

El prosecco es un espumoso de color amarillo pajizo con viva efervescencia y aromas frescos a cítricos, manzanas y flores. Freixenet Italian Rosé, por su parte, es una combinación de glera y pinot noir. En el paladar es limpio y fresco con notas de frutas rojas. “Sus botellas de cristal tallado invitan a celebrar con estilo los pequeños y grandes momentos de la vida”, destacó Amat.

Foto: Adriana Gibbs

2. Una tienda: Tannic

Si estás en Barcelona y eres un #winelover este establecimiento es visita obligada. Allí podrás ver los distintos vinos del grupo Freixenet. Es la posibilidad de catar vinos de Francia, Alemania, Australia, Estados Unidos, Italia, amén de los clásicos españoles. Una ventaja para el consumidor es la de los competitivos precios. Vale la pena.

Coordenadas: Tannic by Freixenet. Passeig de Sant Joan Bosco, 41, Barcelona.

3. Un recorrido y almuerzo en bodega:

Volver a la bodega Freixenet y hacer el recorrido con Cristina Blasi, quien fue nuestra anfitriona de viaje fue experiencia de aprendizaje; luego, catar bajo la guía de la enóloga Pilar Urpí, y almorzar en bodega con armonías descorchando cavas de excepción, dos de los Cuvée de Prestige de Freixenet: Trepat 2017 y Cuvée de Prestige 2014, y con el postre el Mía Moscato, de la enóloga Gloria Collell Puig.  

4. Experiencias divertidas: periplos en buena compañía

Volver al Mercat de la Boquería, cocinar en la escuela de Mireia Carbó y ensayar armonías con vinos Freixenet, cenar en el restaurante Windsor, hacer recorridos de inspección en hoteles con directores de agencias de viaje, amén de dormir y desayunar en el hotel Westin Palace en Madrid, y disfrutar en Le Meridien en Barcelona; esto sumado a recorrido de bares, cafés y tiendas junto con Carolina Hernández, quien hizo el registro fotográfico de todo el grupo viajero; Mario Aranaga y Eduardo Sitzer. Con ellos probé también el lado dulce catalán.

5. Un coctel en la piscina o frente al mar

La posibilidad la brinda Freixenet Ice, un cava pensado para servir en copa tipo balón con hielo y frutas de tu elección. Para disfrutar entre amigos cuando se quiera disfrutar del vino en ligereza.

“Nuestros enólogos han combinado las uvas utilizadas en la elaboración del clásico Cordón Negro -macabeo, xarel·lo y parellada- con un toque de chardonnay para conseguir un vino más intenso y así equilibrar el efecto del hielo”, explicó la enóloga Pilar Urpí.

Con Freixenet Ice se sugiere la combinación con naranja: tanto por su aroma como por su acidez, es uno de los sabores que mejor combina con el ICE. Añade alguna rodaja o incluso algunas tiras de piel para reforzar la potencia de este coctel.  También está la versión rosé del Freixenet Ice: con dos o tres cubitos de hielo, fresas fileteadas y podrías sumar moras o arándanos (conseguidos en la Colonia Tovar). Este Freixenet ICE ya está en los anaqueles de Venezuela.

Un viaje de aprendizaje y disfrute que agradezco a Isabel Layrisse y Fernando Dorta, impulsores de este itinerario compartido en buena vibra.

Foto: Adriana Gibbs

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