Descorchar a Italia: Vinos Geografico en cata

“El vino siembra poesía en los corazones”. Estas son palabras del autor florentino Dante Alighieri, con las que le doy la bienvenida a los vinos toscanos Geografico que han llegado a Venezuela de la mano de Corporación Askar.

No es gratuito que los griegos hayan bautizado a Italia con el nombre de Enotria, tierra del vino; literalmente “vides estacadas”.  El mapa es una clara muestra de la enorme extensión que ocupan sus viñedos. En 2018, según cifras de la Organización Internacional del Vino, OIV, ostentó el primer lugar como país productor de vino.

Culturalmente, Italia lo deja a uno mudo. Allí, lo único escaso es el silencio. “Si hay que escoger una palabra que defina la situación del vino hoy en Italia, esa sería dinamismo. Para el catador, Italia es un ejercicio permanente. Siempre habrá algo nuevo, o poco conocido”, bien ha escrito Alberto Soria en su libro El catador ilustrado.

Ciertamente, y siguiendo al autor André Dominé, “Italia es el país con mayor cantidad de variedades de uva diferentes. Se han recuperado en los últimos años castas autóctonas que estaban sepultadas por las variedades internacionales”. Una de ellas, Sangiovese, cepa estrella del Chianti.

Del corazón de la Toscana han llegado los vinos Geografico, nombre de una importante cooperativa nacida en Chianti en 1961 cuando un grupo de productores que querían mejorar el estrecho vínculo con su territorio decidió aliarse para ello. Chianti es paisaje, olivos y viñas. En 1984 la zona recibió la categoría de DOCG.

Geografico en cata

Son cinco vinos Geografico: Le Mire Bianco di Toscana (IGT), Le Mire Rosso di Toscana (IGT), Capofosso Chianti (DOCG), Capofosso Chianti Riserva DOCG y Bosco del Grillo (IGT) identifican las etiquetas que ya se encuentran en los anaqueles venezolanos. Con partida de nacimiento toscana, conservan la tradición del buen hacer, propio de esa tierra.

Foto: Natalia Brand @gastrobrand

Los catamos recientemente en el aula de cata de Licores Mundiales en una presentación compartida con el sommelier José Pereira.

Un blanco dio la bienvenida: Le Mire Bianco di Toscana IGT (Indicazione Geografica Tipica). Elaborado con las cepas Trebbiano y Chardonnay, es fresco, con aromas intensos y florales. Muy agradable en boca por sus sabores vivos y ligeros.

Sangiovese es la uva protagonista del Chianti. Otorga notas frutales de cereza y ciruela. Con ella, según el manejo en bodega, se elaboran tanto vinos ligeros y frescos como amplios y estructurados, como bien pudimos advertir con los cuatro tintos Geografico:

Le Mire Rosso di Toscana IGT (Indicazione Geografica Tipica), con 70 % Sangiovese y 30 % Merlot.  Aromas afrutados y notas de cerezas y ciruelas. Cuerpo de media estructura y equilibrado, con destacada presencia de taninos.

Capofosso Chianti DOCG (Denominazione Origine Controllata e Garantita). Su enólogo Lorenzo Landiha dicho que este vino es representativo de casi todos los de la región por sus características típicas de Chianti. Producido con uvas Sangiovese y Canaiolo Nero; en nariz es fragante y en boca, largo y con acabado fresco.

Capofosso Chianti Riserva DOCG (Denominazione Origine Controllata e Garantita). Elaborado con 95 % Sangiovese y 5 % Merlot.  Aromas tostados, de café y frutos negros. Su acidez está bien integrada, taninos suaves y un final persistente.

Con estos vinos se disfrutaron distintas armonías propuestas por la firma Carolina Chacón Cocina y el pan de Juan Andrés Banús de La Miga Artisan Bakery, quien lo hizo al estilo toscano, bajo en sal.

Bosco del Grillo IGT (Indicazione Geografica Tipica). En su elaboración intervienen cuatro cepas con el predominio de Sangiovese 80 %, Merlot 10%, Colorino 5% y Cabernet Sauvignon 5%. Este vino es producido bajo el método al estilo toscano que consiste en  pasificar un 10 % de las uvas para luego agregar su mosto al vino nuevo. El 20 % del vino se madura en barricas de madera durante tres meses. Vino definitivamente seductor con marcadas notas de frutas maduras. Para esta última cata Pereira tuvo la buena idea de ensayar armonías con bombones de La Praline.

Foto: Natalia Brand @gastrobrand

Fue cierre magistral en compañía de estas palabras del cineasta Federico Fellini: «Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada catador».

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